El Mercado, un pasito de ecuatorianidad

¿A quién no le gusta comer delicioso? Si eres de los nuestros, este Mercado te arrancará suspiros.

El Mercado para todos evoca un recuerdo, una canasta, algunos gritos, mix de olores. Pero el Mercado en Cuenca es otra cosa. Es un sitio destinado a la cocina de autor, a las raíces embadurnadas para provocar mucho placer gustativo, esos saltitos de alegría que solo la rica comida nos regala. 

Verde frito para acompañar el meloso de mariscos.

El Mercado aquí mencionado es un restaurante y a la vez, un espacio cuidadosamente decorado: techo de quincha, que es un entramado de caña guadúa; vigas de madera armonizando la estructura, ladrillo expuesto y fachada de adobe con tapial como técnica constructiva. Puro barro del bueno.

Cuenca, la bien llamada Atenas del Ecuador por su impresionante arquitectura, guarda en su tradicional Calle Larga, a este Mercado que data de dos fechas: la parte frontal es patrimonial hecha a finales de 1800 y la parte posterior, fue un añadido levantado en 2010.

El concepto fue ideado por Roberto Mora y dos socios más que, aunque no son cocineros de profesión, tenían inclinación por este negocio. Al proyecto le tenían nombre hace rato.

“El Mercado, visto desde la marca, es un paraguas que nos permitía tener varios ambientes con diferentes estilos”, cuenta. A eso apostaron: tienda de souvenirs, cafetería y restaurante. “Aglutinamos en un solo lugar varias cosas sin tener que caer en la especificidad”.

En 2014 lo concretaron. Cuatro años antes habían elegido la casa, pero otros arrendatarios se les adelantaron. Esperaron. Cuando la llamada llegó, no dudaron: era hora de empezar con el restaurante.

Si bien la pandemia los debilitó económicamente y como dice Roberto tuvieron que “apagar la máquina”, las ganas de seguir las mantuvieron: se reinventaron con menús para fechas especiales o productos preelaborados para el hogar. Esta última estrategia tuvo ningún éxito y fue desechada. 

En agosto del 2020 volvieron abrir sus puertas con un aforo pequeñito: 30 sillas de las 100 disponibles. 

Mi visita tuvo lugar en junio del 2021. La experiencia en la sala, como bien dice su copropietario Roberto, es intransferible. La armonía de los materiales escogidos, más las plantas y la atención del personal superan las expectativas. 

La elección que hice se la recomendaría a todos: meloso de mariscos, cóctel Lady Lavanda -con show incluido en el envase-, macarrón Royale de postre y un macchiato para cerrar tremendo disfrute personal.

Deja un comentario